Tenemos dos caminos por seguir.
Pensar que la sociedad actual está en decadencia de valores y en la pérdida de sentido del hombre y su existencia en este mundo o bien podemos creer que estamos un paso después del límite, donde nuestros deseos se expresan de diversas formas y ya no existen las restricciones, al fin disfrutando lo que tantos hombres desearon conquistar a través de la historia: la libertad.
Cualquiera de las dos visiones es decadente, pero no quiero hablar de lo bueno y de lo malo sino de lo real, nuestra realidad consiste en un falso liberalismo disfrazado de agnosticismo y posiblemente cerca de un nihilismo, esto es la combinación de una máscara que nos hace sentir dueños de nosotros mismos pero a la vez nos sentimos ultrajados solos y sin bases para identificarnos como parte de una comunidad.
Es común ver a personas “felices” que momentáneamente disfrutan de un logro, triunfo o mejor aún, una nueva adquisición, pero si ellos basaron su bienestar en un objeto entonces la satisfacción es esporádica y después sigue un vacio que luego provoca sentimientos de rechazo ante lo que nos rodea.
Es común ver a personas “felices” que momentáneamente disfrutan de un logro, triunfo o mejor aún, una nueva adquisición, pero si ellos basaron su bienestar en un objeto entonces la satisfacción es esporádica y después sigue un vacio que luego provoca sentimientos de rechazo ante lo que nos rodea.
Esta sociedad todo nos da por eso ya nada nos complace.
“El mundo moderno se encuentra (...), cada vez más, copado por la referencia al sujeto que es libertad, es decir, que sostiene como principio del bien el control que el individuo ejerce sobre sus acciones y su situación, y que le permite concebir y sentir sus comportamientos como los componentes de su historia personal de vida, y concebirse a sí mismo como actor”[3] BRUGUÈS, jEAN-LOUIS en el artículo en línea “La Ética en un mundo desilusionado” en Rev. Humanitas no.1
¿Cómo podemos sentir el gozo de la conquista y el vacío de lo inalcanzable?, es sencillo, nuestros fines no abarcan nuestra felicidad.
Porque lo que deseamos y necesitamos va más allá de lo que se nos ofrece como productos a través de medios de comunicación “Para no conducir al engaño y la autodestrucción, la libertad debe estar orientada por la verdad, es decir, por lo que realmente somos, y debe corresponder con nuestro ser” VERDAD Y LIBERTAD (Joseph Cardenal Ratzinger) Humanitas N. 14.
Porque lo que deseamos y necesitamos va más allá de lo que se nos ofrece como productos a través de medios de comunicación “Para no conducir al engaño y la autodestrucción, la libertad debe estar orientada por la verdad, es decir, por lo que realmente somos, y debe corresponder con nuestro ser” VERDAD Y LIBERTAD (Joseph Cardenal Ratzinger) Humanitas N. 14.
Por eso, el ser libre es más que realizar lo que nuestros instintos nos dicen y el intelecto nos reclama, porque nuestra naturaleza no sólo es mente y cuerpo sino también alma y el no enriquecer una de las áreas nos hace sentir huecos o en su defecto satisfaciendo abusivamente otras necesidades.
Olvidamos lo que significa equilibrio, pero no podemos alcanzarlo si no sabemos de dónde debe partir.
Nuestra estructura moral está dañada por la influencia del contexto en el que vivimos y hemos dejado de creer en todo.
Nuestra estructura moral está dañada por la influencia del contexto en el que vivimos y hemos dejado de creer en todo.
Es necesario entender que los actos humanos no encuentran su verdad solos sino en la apertura a la trascendencia, esto significa pensar en metas eternas para favorecer la actitud que tenemos hacia el mundo.
La apatía social promueve el crecimiento de generaciones sin sentido y sin el interés de buscar nuevas experiencias sin importar el daño a los demás y el liberalismo afecta a los demás y no los toma en cuenta como personas.
La apatía social promueve el crecimiento de generaciones sin sentido y sin el interés de buscar nuevas experiencias sin importar el daño a los demás y el liberalismo afecta a los demás y no los toma en cuenta como personas.
Al entender que somos parte de una misma especie y nos interesamos por nuestro bienestar íntegro, estamos a favor de la dignidad y a su vez nos preocupamos por la comunidad no con el afán de enriquecer el falso altruismo sino con la idea de que la sociedad funciona mejor.
Creer en bases morales que sean capaces de juzgar un comportamiento va más allá de leer artículos y leyes promulgadas por el hombre mismo, o escuchar la voz de la conciencia, o seguir el corazón, actuar bien por nosotros mismos es la recopilación de todo eso, la necesidad de medios que nos orienten hacia el bien es indispensable.
Por eso, pensar en el aislamiento social es cobarde y reduce nuestra capacidad de actuar, e imaginar que tenemos la autoridad para hacer lo que nos complazca es inmaduro y poco inteligente si se desea que el entorno mejore.
La dualidad la ha elegido la sociedad, pero hay un tercer camino: la esperanza.
La dualidad la ha elegido la sociedad, pero hay un tercer camino: la esperanza.
Escito por Carolina Rivera.
Referencias bibliográficas:
Burgués, O.P. Jean Louis. art. “La ética en un mundo desilusionado” en Rev. En línea Humanitas n. 1 en el sitio de internet http://humanitas.cl/html/biblioteca/articulos/d0032.html
Imagen tomada del sitio en internet:
http://www.lacoctelera.com/myfiles/rincones/felicidad.4jpg.jpg

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